El lunes ... a trabajar de nuevo. Es increíble cómo cuando nos sentimos BIEN... contentos, más o menos realizados, el día de por si, tiene otro color. Damos un salto de la cama, sabemos que nos espera la "rutina" que supone un trabajo... pero hay rutinas bastante agradables y placenteras.
Cuando el entorno laboral es agradable y la gente en general encantadora y amable ... te apetece, lo prometo, hasta que llegue el lunes.
Pasamos media vida con nuestros semi-desconocidos compañeros de trabajo, muchas veces más horas que con la familia, así que yo me sentía tan feliz de trabajar ahí ...
Pasamos media vida con nuestros semi-desconocidos compañeros de trabajo, muchas veces más horas que con la familia, así que yo me sentía tan feliz de trabajar ahí ...
No siempre fué fácil, ni llevadero incluso, fui tan infeliz en otros trabajos que ..., bueno la verdad casi no me acuerdo de esa parte ... porque cuando lo mejor llega por fín, mi lema es "enterrar el pasado". Y por supuesto lo hice y di tantas gracias por el increíble cambio ...
Al llegar a mi pequeño despacho, como cada mañana, y sobre todo los lunes, revisé concienzudamente la correspondencia. El 99% era para mi jefe casi siempre, el otro 1% solían ser cartas dirigidas a otro departamento pero igualmente por error al nombre de mi jefe directo.
Esta vez ese 1% era una carta manuscrita, sin remitente, sin sello y dirigida ... a mi?
Qué cosa más rara!
En un principio imaginé que mis compañeros, sabiendo que mi cumpleaños se acercaba, y que la mayoría de ellos se marchaban de vacaciones de Navidad a lo largo de la semana, habían "liado" alguna ... un bonito detalle, seguro, viniendo de ellos. Pero al tomarla entre mis manos vi que pesaba como si llevara varios folios dentro. Bastantes. No parecía al peso una tarjeta de felicitación.
Me moría de ganas de abrirla pero estaba trabajando y no me pareció apropiado, aunque tengo que reconocer que me consumía tanto la curiosidad como la preocupación.
No era nada "normal" en estos días, con lo sencillo que nos resulta enviarnos emails, whatsapps, o demás mensajes "instantáneos", recibir una carta de papel, a "la antigua usanza, verdad?
Mi compañera vio mi ensimismamiento con el sobre y bromeó : madre mía, pedazo de mini paquete postal que te ha enviado algún admirador secreto!! - y comenzó a reir.- Debe ser un clásico o un escritor frustrado, jajaja.
La mañana transcurrió bastante liada, mucho trabajo, por lo que casi logré olvidar "mi carta" por un momento, pero cuando llegó el ratito del descanso, de nuestro coffee break, volví a recuperar mi fijación y mi inquietud por esa misteriosa misiva.
Ahora ya podía dedicarme a leerla tranquilamente. Le pedí a mi compañera que me disculpara con los demás, pero que me quedaba en el edificio y que un café de nuestra ruidosa máquina sería suficiente buen acompañante por hoy.
Tomé mi carta, bajé al cuartito del café, también conocido como el cuarto de personal, aunque allí nunca hubiera nadie, y en el tiempo que la máquina necesitó para preparar mi supuesto capuchino, comencé a abrir el sobre.
En un principio imaginé que mis compañeros, sabiendo que mi cumpleaños se acercaba, y que la mayoría de ellos se marchaban de vacaciones de Navidad a lo largo de la semana, habían "liado" alguna ... un bonito detalle, seguro, viniendo de ellos. Pero al tomarla entre mis manos vi que pesaba como si llevara varios folios dentro. Bastantes. No parecía al peso una tarjeta de felicitación.
Me moría de ganas de abrirla pero estaba trabajando y no me pareció apropiado, aunque tengo que reconocer que me consumía tanto la curiosidad como la preocupación.
No era nada "normal" en estos días, con lo sencillo que nos resulta enviarnos emails, whatsapps, o demás mensajes "instantáneos", recibir una carta de papel, a "la antigua usanza, verdad?
Mi compañera vio mi ensimismamiento con el sobre y bromeó : madre mía, pedazo de mini paquete postal que te ha enviado algún admirador secreto!! - y comenzó a reir.- Debe ser un clásico o un escritor frustrado, jajaja.
La mañana transcurrió bastante liada, mucho trabajo, por lo que casi logré olvidar "mi carta" por un momento, pero cuando llegó el ratito del descanso, de nuestro coffee break, volví a recuperar mi fijación y mi inquietud por esa misteriosa misiva.
Ahora ya podía dedicarme a leerla tranquilamente. Le pedí a mi compañera que me disculpara con los demás, pero que me quedaba en el edificio y que un café de nuestra ruidosa máquina sería suficiente buen acompañante por hoy.
Tomé mi carta, bajé al cuartito del café, también conocido como el cuarto de personal, aunque allí nunca hubiera nadie, y en el tiempo que la máquina necesitó para preparar mi supuesto capuchino, comencé a abrir el sobre.
"Querida amiga, ..."
Disipada la primera duda de quién no era... me quedaba por descubrir quién de mis amigas me escribía largo y tendido y por qué.
Me fui directamente la ultima de las 7 hojas buscando quien firmaba la carta. Nunca lo hubiera imaginado... Era María!! Una María. Conocía a varias, pero tuve muy claro incluso antes de leerla, de qué María se trataba, aunque nunca hubiera imaginado la razón...
La agitación y la prisa por llegar al final y saber qué le hacía escribirme y no hablar en persona tranquilamente, me llevó a atropellarme en la lectura varias veces. Mis pensamientos a cerca de lo que podría encontrarme en esas líneas, unido a cada imagen que tenía de ella desde que nos "reencontramos" hacía que imaginara y pensara más que de lo que realmente estaba leyendo.
Dejé el café a un lado, traté de concentrarme y no pensar y comencé de nuevo desde el princio... La primera de las hojas comenzaba asi:
" Querida amiga
Espero que me permitas que te llame así.
Desde luego, en estos meses, e incluso si miro algunos años atrás, eres la única persona que se ha comportado como una amiga. Mostrando real e incansable interés por saber qué me pasa o por intentar ayudarme.
La verdad es que no culpo a nadie. Si alguien tiene alguna culpa de que me encuentre hoy por hoy tan sóla ... esa soy yo. La culpa es tan sólo mía. Me he ido encargando de ir apartando a todo el mundo de mi lado ... porque ... ... era más fácil de este modo.
Aunque si voy a ser sincera contigo, (que es lo que pretendo con esta carta y porque además NECESITO desesperadamente hablar con alguien como tú, que escuche sin juzgar, sin montar un drama o sin estresarme, exigirme o hacer que me sienta aún peor...) la gente no se daba cuenta de que cada vez que les pedía que me dejaran en paz, que no se preocuparan o que rechazaba su posible ayuda, en realidad estaba pidiendo a gritos desde mi alma todo lo contrario ... "
La puerta del cuartito de personal se abrió de repente, y mi acto reflejo para evitar cualquier posible pregunta fue esconder la carta debajo de mi jersey.
Era uno de los ordenazas viniendo a por varios cafés ... Se quedó dándome una conversación que prometo ni escuché aunque lo intentaba. Mi mente seguía viajando a través de esas poquitas líneas que había comenzado a leer.
El ordenanza no tenía prisa alguna. Y eso me desesperaba, porque presentía que María, de algún modo, me estaba esperando con cierta premura a través de esa carta.
De la forma más amable que pude me excusé, y antes de que se diera cuenta de que no había prestado (involuntariamente) atención alguna a sus palabras... con la sonrisa más sincera, le saludé, me despedí y desaparecí de allí como por arte de magia, antes de darle tiempo alguno de responder.
Era prácticamente la hora de volver al trabajo. Qué fastidio!!
Quería haberla leído antes de terminar mi jornada para poder pasar después, a mi salida del trabajo, por la cafetería y comentar así lo que ella quisiera de la carta, o simplemente para darle un abrazo si era lo que necesitaba .... o para darle las gracias por confiar en mi o ... simplemente darle mi sonrisa de apoyo y de complicidad.
Sea lo que fuera, ahora si que no iba a estar sola frente a ello.
Intentaría regatear unos minutos a la salida de mi trabajo para poder leerla. Eso es. Eso era lo mejor.
Subí a mi puesto de trabajo e intenté concentrarme las 3 horas que me quedaban por delante. Sólo 3 horas.
María se fue una mañana ... (parte IV)
by Nati Kaa Sánchez
Christchurch, New Zealand a 14 de marzo de 2016


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ResponderEliminarMe ha encantado.Tambien se me creo una ansiedad por saber que ocurria ;jajaja sera la proxima .
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