domingo, 25 de septiembre de 2016

Domingos de Cuento: Un Historia de piratas "Cuando Nerea perdió a Sara"

       Una Historia de Piratas
Capítulo 2: 
"Cuando Nerea perdió a Sara"
         
        
        

 Aquel día nació una mágica amistad, de esas que parecen predestinadas a "durar para siempre"...

Entre risas y complicidad se pasaron horas y horas hablando, como si necesitaran ponerse al día de toda una (adolescente) vida sin haber coincidido.
Lo primero que hicieron fue resolver una mutua duda: Y tú qué haces aquí en un día como hoy?

Nerea comenzó, ... mirando al punto más remoto en el horizonte donde el mar se convertía tan solo en una suave linea que se disipaba por momentos... 

-"Hace unos meses que  procuro no estar en casa cuando mi padre llega de trabajar,  inventando cualquier excusa...
Sabes? estoy muy cansada de sus discusiones, de sus faltas de respeto, de sus insultos, de sus gritos y del ambiente enrarecido y frío en el que mi casa se ha convertido últimamente...
Mis padres son muy buena gente... ... pero por separado. 
En serio, no se por qué la gente que no se aguanta o no se entiende ... se empeña en seguir conviviendo. 
Ellos dicen que lo hacen por mi, porque merezco una familia...  y no tienen ni idea de que lo que realmente necesito es que se respeten y no se hagan más daño. Si algo merezco, o al menos quiero, es un hogar en paz del que no tenga que desaparecer...
Estoy segura de que todos seríamos más felices si ellos "no tuvieran que seguir juntos por mi".

Sara entendió el largo silencio final de Nerea como su turno de comenzar a explicar por qué también ella, en plena galerna, se encontraba  en la playa.

"- como te dije antes, hoy es mi cumpleaños. -relató Sara con naturalidad y cierto tono de resignación-
Al llegar a casa después del Conservatorio, me he encontrado con una gran fiesta ...
Si, lo se, puede parecer genial y encantador ... pero te aseguro que no conocía a la mayoría de toda aquella gente. 
Estoy tan segura de que mis padres olvidaron mi cumpleaños... porque no es la primera vez que esto ocurre...,  y creo que no me equivoco si pienso que tenían esta cena programada desde hacía mucho tiempo con esos amigos y compañeros de trabajo... y qué ha ocurrido entonces? pues que seguramente Aldara, nuestra asistenta, en algún  momento de la semana, les habrà recordado a mis padres el día que es hoy. Y ellos se habrán visto un tanto obligados a dar un pequeño giro a su propia fiesta... Estoy del todo segura. 

Aldara, a decir verdad es quien me ha criado, me refiero desde el punto de vista emocional y de cariño. Mis padres son médicos los dos y tienen unos horarios imposibles entre guardias y sus consultas privadas.

Nunca supe por qué me tuvieron. Creo que soy lo único que no encaja en sus organizadas y perfectas vidas. Ellos se quieren y tienen una conexión y complicidad muy especial, envidiable diría yo... una  perfecta armonía en la que yo siento que ... ... simplemente no encajo.

"No me falta de nada en casa"... podría pensar cualquiera. Tengo lo mejor de todo: mejores colegios, mejores y exclusivas ropas (si yo quisiera), clubes deportivos, vacaciones en el extranjero, tecnología, libros, música... una motocicleta ... TODO, excepto ese sentimiento de calor, de ternura, de sentirte un poquito el centro de sus miradas y de sus caricias ... el centro de unos besos y unas sonrisas que lamentablemente casi nunca llegan ...

Mi abuelo paterno es mi persona favorita ... Él ha sido mi compañero de juegos y mi fuente de besos y de abrazos... y de risas. Siempre se las ingenia para, allá donde esté, hacer que mis días sean especiales... sobre todo mis cumpleaños!!
Perdona que haya dicho antes "quien mejor me conocía hasta hoy" en tono de reproche.  Mi abuelo se ha marchado a vivir a Italia y por un momento, que dura ya varios meses, pretendía un enfado hacia  él que no me creo ni yo misma.
Se que ha tenido que marcharse y que no es su culpa sino trabajo... pero no he podido dejar de sentirme abandonada de algún modo y por ello mis palabras.

Y ya ves, él, ausente fisicamente ... y ha sido el único al que he sentido cerca en medio de "mi supuesta fiesta de cumpleaños".
La cena ha sido totalmente una cena convencional en la que tan solo se escuchaban términos medicos y avances tecnológicos, tan sólo en un momento, llegando al postre, Aldara ha apagado las luces y se disponía a traer, estoy segura "mi tarta" con sus ridículas velitas ... Y la verdad, ahí ya no he podido más... y me he marchado, arropada por la momentánea oscuridad y por el desacompasado sonido de voces cantando un "cumpleaños feliz" que no sentían en absoluto...
Imagino que al encender la luz y ver que yo no estaba allí, mamá habrá comentado en voz alta... "disculpen a Sara, por favor, ya saben, adolescentes...." y ... por supuesto, en microcentésimas de segundo todos se habrán olvidado de mi y de mi "desplante" y se habrán vuelto a concentrar en sus conversaciones y en la cena que disfrutaban...
Y aquí estoy ... tratando de que una galerna, que un viento huracanado y una fuerte lluvia despierte mi alma insensible tantas veces..."

Tras esta charla, tras aquellas confidencias, aquellas risas y alguna que otra lágrima... vinieron muchas muchas más.
 Sara encontró en Nerea la mejor confidente, la mejor amiga, y Sara ... del mismo modo no se podía creer del todo, lo maravilloso que es sentir afecto verdadero de alguien que la quería y aceptaba tal y como era. Alguien para quien no era transparente ...

Fueron las mejores camaradas. Procuraban verse cada dia al salir de sus respectivos colegio e instituto, o del conservatorio donde ambas estudiaban. Nerea piano, Sara saxofón.
Comenzaron a ir de vacaciones juntas. A veces con los padres de Sara, otras a casa del pueblo de los abuelos de Nerea. Hablaban, reían, cantaban, bailaban, conocían nuevas amigos

Ambas, cada vez que sentían encontrarse a la deriva emocional en aquella adolescencia que magnificaba todo tantas veces y que las hacía sentir con mayúsculas... encontraban en aquella isla del tesoro llamada Amistad, en aquel paradisíaco oasis... unos sentimientos que no desgastan, un calor, un cariño, una lealtad y una complicidad que tan solo llena y enriquece y que no hizo otra cosa que llevar a ambas una y otra vez a buen puerto sus adolescentes vidas. y al calor de esa amistad cualquier tempestad remitía y la vuelta a puerto resultaba cálida y segura...

Nerea y Sara surcaron juntas los traicioneros mares del primer amor, "aquel chico de sus sueños o de sus pesadillas" como ellas decían, y que, por supuesto les robaría tanto el corazón como la concentración, el sueño ... y no pocas lágrimas... porque, la verdad... por muy capitán que seas de tu propio navío... existen "tormentas perfectas" que te agitan tanto el alma que pueden incluso arrastrarte hasta la profundidad del océano  ... y no dejarte salir de allí nunca más...

Tuvieron, como no, que enfrentarse también a inesperados maremotos... cuando los problemas de Nerea en casa comenzaron a provocar que su corazón hiciera aguas una y otra vez, o ... cuando los padres de Sara, tomaron la decisión, por supuesto sin consultar con ella, de enviarla a estudiar al extranjero por dos años... Cosa que jamás ocurrió, puesto que el pequeño grumete Sara, sin que sus padres se hubieran dado cuenta, se había convertido en esos pocos meses,  en una joven capitán capaz de gobernar la nave de sus sentimientos, de sus prioridades y de sus decisiones hasta el punto de no permitir nunca más un abordaje de tal envergadura como sus padres pretendían.

Vivieron juntas tantas aventuras... Observaban con profundo ensimismamiento y admiración las estrellas en el firmamento en quellas  noches despejadas,...  pretendiendo descubrir en ellas nuevos caminos, o nuevos destinos escritos en estas... o incluso cuántas veces... sintiéndose "bichos extraños en el mundo en el que les había tocado vivir" imaginando y soñando que provenían de alguna de esas bellas e inalcanzables estrellas a las que, algún día, su imponente aunque maltrecho buque las devolvería en un viaje sin retorno.
Surcaron tantos mares juntas, se hicieron tan fuertes y tan diestras, que incluso fueron capaces de rescatar algunos supervivientes malheridos que se encontraban en el camino, naufragando por aquellos mares...

Descubrieron lo  maravilloso que es experimentar que hay amor sin dolor... confianza y fidelidad sin traición, al menos eso pensaban en aquel momento... 
Experimentaron lo increíble que es poderte comunicar tan solo con las miradas, o incluso sin necesidad de estas, porque cuando la conexión es tal, a veces, incluso te sientes como si escucharas pensar al otro y te anticiparas incluso a sus palabras o sus deseos

Pero hubo un día, que Nerea decidió zarpar a unos mares desconocidos e inciertos escapando de los vendavales que azotaban su vida desde hacía tanto... y todo cambió ...

La adolescencia se había perdido ya en un no muy lejano horizonte.

Sara y Nerea comenzaban ese año su andadura en la universidad cuando, a la par, en el universo paralelo de la "otra vida de Nerea"= su casa,  el hielo había invadido sin piedad cada rincón del hogar. Su madre sumida en una profunda depresión arrastraba con chantajes emocionales a su hija a chocar contra sus propias rocas, errores, dolores, miedos, desarreglos alimentarios,  rencores... 

Impotente, perdida, devastada, vacía y cansada hasta la extenuación por tener que gobernar ademas de su barco, la nave a la deriva y haciendo aguas de una madre que no se dejaba ayudar ... y que se limitaba tan solo a autodestruirse y embestir durante su propio naufragio contra las naves cercanas... es decir contra la única que era tal, la de su hija... cortó la cadena de su ancla y se entregó a la suerte del oleaje ...

Y fue de este modo, como Nerea, víctima de una andadura que no era la suya... tomó un rumbo equivocado. Al menos así es como constaría en su cuaderno de bitácora años más tarde...

Dejó la universidad después del primer mes. 
Comenzó a trabajar en "lo que pudo" y decidió que se había enamorado de un compañero de su trabajo que bebía los vientos por ella y que la pidió matrimonio en apenas unos meses.
Se casó con él centrándose en esa vida nueva que halló en ese nuevo puerto donde abandonaría su navío... y curiosamente fue este del único modo que su madre comenzaría a achicar agua de su destruido barco presintiendo que muy pronto, cuando fuera consciente de su gran error, su hija la necesitaría mas que nunca.

Y fue así como Nerea perdió a Sara.
Por qué? 
Porque Nerea desgastada por tantas mareas bravas y tormentas a descubierto se sentía a la deriva a pesar de estar dirigiendo a nuevos rumbos su vida. 
Porque en su torpeza emocional no fue empática tomando decisiones. Nublada por su velo de dolor, cuando supo que Sara tenía un encantador grupo de amigas y amigos en la universidad, pensó que Sara ya no la necesitaría y que era mejor, cortar las cadenas que las unían... para no arrastrarla con ella.
Dejó de quedar con Sara, y también lo hizo porque en lo mas secreto de su corazón sentía como puñales de hielo que su mejor amiga del alma no se diera cuenta del por qué de su comportamiento y no viniera a socorrerla...
Y Sara por su lado, ante la supuesta indiferencia y desapego de Nerea, alejándose más y más de ella cada vez, volvió a replegarse en su concha, aquella que la había protegido sus sentimientos antes de encontrar a Nerea en aquella tarde de galerna en aquella playita llena de esperanza y de sonrisas.

Nerea se abandonó a la tempestad, sintiéndose más sola e incomprendida que nunca.
Sara nunca entendió esa frialdad por parte de su gran amiga y confidente... y también para no sufrir más decidió cerrar capítulo y desplegó sus velas hacia un futuro que a pesar de todo parecía prometedor...

La vida dio muchas vueltas y en muchos años tan solo coincidirían una vez más... Sara no entendió la ilusión con la que Nerea se acercó hasta ella con intención de abrazarla y dio un paso para atrás. Se mostró fría e indiferente como tan solo el dolor de quien quiso con toda su alma y fue herido puede hacer...

Hasta ese momento Nerea no fue consciente de la realidad. De cuanto la quería, de como la echaba de menos. Seguía anclada en un estúpido convencimiento, el convencimiento de que cuando dos personas se quieren, la vida de un modo u otro volverá a unirlas y todas las circunstancias y razones serán menos que unas cuantas gotas en 

una inmensa pleamar... 

La vida no es así ... cada uno luchamos nuestras propias batallas. Las balas, los cañonazos, las espadas provocan diferentes daños en cada persona y hay heridas que tardan vidas en curarse...

Nunca más volvieron a verse, pero desde aquel día, cada 13 de agosto, Nerea, año tras año, se acerca a la playita y con todo su amor y esperanza arroja al mar una botella con un trocito de su corazón como mensaje... por si algún día Sara lo leyera ...








Domingos de Cuento, 
Una historia de Piratas:
"Cuando Nerea perdió a Sara"
by
Nati Kaa Sanchez 


Christchurch, domingo 25 de septiembre 2016

lunes, 29 de agosto de 2016

Domingos de Cuento: " Una historia de piratas ...: Capítulo 1 -Cuando Nerea encontró a Sara

Una Historia de Piratas
Capítulo 1: 
"Cuando Nerea encontró a Sara"




         Como no podía haber sido de otra manera, Sara y Nerea se conocieron una tarde de tormenta ... frente al mar. 
Ambas gobernaban con una destreza inusual para su edad, las imponentes naves de la impredecible y huracanada adolescencia.

Las dos vivían, casualmente, a pocas calles de la pequeña playa que arañaba la parte vieja de su ciudad.
Era una playita "no muy bien cuidada" y por tanto no era, desde luego, la preferida de los miles de turistas que llegaban cada año, en cualquier mes, a visitar la bonita y pintoresca villa.

La otra playa era inmensa, impresionantemente bien cuidada y con las mejores prestaciones, accesos y facilidades posibles. Por todo ello hondeaba en un lugar privilegiado de esta, una flamante y bien merecida bandera azul que la incluía dentro de las mejores playas de Europa.

Para los "locales" el hecho de que su pequeña playita no estuviera en el punto de mira de los turistas, era una maravillosa ventaja... casi podían disfrutarla para ellos solos, casi ... en exclusiva!!

Y fue allí, en La Playita, en una asfixiantemente calurosa tarde de agosto, donde Sara y Nerea se conocieron. Era un 13 de agosto. Lo recuerdo perfectamente porque era... y sigue siendo el día del cumpleaños de Sara.

Nerea se encontraba en la playa bajo una enorme y raída sombrilla. 
Adoraba el mar. 
Sentía verdadera fascinación por él... y ... por ello cualquier excusa era buena, en cualquier época del año y a cualquier hora del día, para acercarse a él y dejarse inspirar y acunar por su ronroneo... Pero eso sí... el "rollo bikini", como Nerea solía decir ... no iba con ella. 

Podía hacer un calor infernal, que ella jamás iba a la playa en bikini... 
Por eso mismo "simplemente pasaba de ir", cuando la playa se encontraba masificada,  porque no le apetecía ni "dar la nota" ni tampoco dar explicaciones. 

Se quejaba de que: "por el simple hecho de ser adolescente, parecía que todo lo que hicieran o dejaran de hacer estuviera mal y se convirtiera en tema de polémica, ... así que era mejor no dar que hablar". 
Y así, partiendo de esta premisa, se limitaba a visitar su lugar preferido, el mar, cuando sabía que podía sentirse a gusto del todo cerca de él.

Como aquella tarde el pronóstico del tiempo era inequívoco: galerna!!, la playita estaba prácticamente desierta. 

Por un lado, el inusual calor rondando los 40 grados, algo que los vecinos ni estaban acostumbrados ni disfrutaban, y por otra parte, la tormenta que ese exagerado calor prometía , hicieron que tan solo un par de paseantes con sus perrotes y Nerea, se encontraran en ese momento en la Playita.

Bajo la sombrilla, Nerea, sentada "a lo indio", arrugaba un largo vestido de tipo ibicenco. 
Estaba rodeada de montones de  folios con diferentes bocetos y por supuesto que su "cuaderno de ideas" siempre le acompañaba ... porque su cabeza era como un géiser despidiendo mil ideas por segundo...

De repente, y al son del primer ronco y cavernoso trueno, los pocos paseantes que quedaban en la playa  fueron desapareciendo. Corrían hacia cubierto.

La temperatura descendió tan rápida y tan bruscamente que la lluvia no se hizo esperar.
 Llegó en forma de tupida, densa, ruidosa y galopante cortina de agua. Como cataratas pendiendo tan solo de las nubes, barrían a su paso todo lo que hallaban en su camino.

Nerea no quería perderse aquel espectáculo de la madre naturaleza y tras guardar entre su vestido y su cuerpo, su portafolios con los bocetos y demás, cerró la sombrilla para que no saliera volando y se atrincheró contra el muro y su hamaca.

Qué gracia!! al otro extremo de la playita, le pareció ver a otra persona haciendo algo similar... para no perderse "la tormenta em primera fila".

Jajajaja, pensó!! no soy la única loca de playa!!-  


Cuando el viento se fue calmando y se llevó la lluvia con él, Nerea, calada hasta los huesos y feliz hasta la médula, se dirigió, guiada por la curiosidad y por el civismo a comprobar si la otra "valiente o loca persona" se encontraba bien.

Al llegar a su lado, se encontró con alguien totalmente rebozadao en arena y agua, el ceño fruncido y ... a punto de explotar en ... ... colerá??? ... ...

En el momento que parecía que iba a ponerse a gritar con un monumental cabreo, ... su semblante "giró unos ... 180 grados" y soltó una risotada más estruendosa que la misma tormenta que acababa de evaporarse ....

-Jajajajajajajajaja!!!! Cómo me vea mi madre así!!!! jajajajajaja- decía aquella persona-croqueta sin parar de reir ...

y asi, sin parar de reir, se presentó a Nerea:

-Hola, me llamo Sara y tú?

- yo soy Nerea .... Encantada!!
- y ... yo estaré más encantada aún de saber qué haces aquí, en medio de una tempestad. - Respondió de nuevo Sara sin dejar de sonreír ...

- hmmmm, me temo que no lo puedo evitar - dijo Nerea comenzando a reír también  - creo que tengo alma de pirata!!

En ese mismo momento Sara , sorprendida e incrédula, sacó de su bolsillo un amarillento "mapa del tesoro" y una pequeña y antigua brújula cubierta por una tapa nacarada y con pequeñas incrustaciones...
_ Es mi cumpleaños - comentó Sara un tanto abstraída y pesarosa - y estos, los regalos de quien mejor me conoce, bueno quien mejor ... me conocía ...  hasta hace 1 mes ... 
Me llamaba "mi pequeño grumete" mientras me acompañaba con sus relatos de piratas y de tesoros por encontrar cada noche al arroparme para ir a dormir...

- Qué curioso! - observó Nerea - Parecemos dos piratas de "tierra adentro" que se "re-encuentran" tras una tempestad!! jajajajaja... Ah, y ... por cierto, felicidades!!....

.... ... ... ... ...




Y fué de este modo, entre risas y una tormenta fue como Nerea encontró a Sara... 
y fue así  como se fue fraguando aquella    "Historia de Piratas" ...



Domingos de Cuento

"Una Historia de Piratas" 
-Primera parte : 
"Cuando Nerea encontró a Sara"

by Nati Kaa Sanchez

Christchurch, 28 de Agosto de 2016












sábado, 13 de agosto de 2016

Domingos de cuento: "Si volviera a nacer..."








Todos los dias, al salir de trabajar, desde hacía tres semanas, Miguel seguía la misma rutina: 
Dejaba la corbata en uno de los cajones de su escritorio, en su flamante despacho de abogado... 

Se colocaba el abrigo y la bufanda y salía a la calle a hacer lo que venía haciendo desde que el invierno no sólo llegó de forma inesperada y abrupta a la ciudad, sino también a su corazón.

Bajaba por las escaleras para evitar cualquier "posible compañía incómoda" en el ascensor... ya sabes, alguien que preguntara lo que no debía o peor aún, alguien que le mirara con cara de compasión ...

Al llegar al portal, elegante y distinguido donde los hubiera, en un "barrio bien" que aseguraba una clientela con pudientes, tomaba siempre la dirección que le llevaba, entre callejuelas solitarias y estrechas, al parque "de los patos" como habitualmente todo el mundo lo llamaba porque en un tiempo atrás, en el pequeño estanque justo después de los rosales, una familia de patos solía chapotear cada tarde. Pero eso era en un pasado que a Miguel le parecía tan lejano, como lo eran los buenos recuerdos de su vida, de aquella vida que le llenaba de paz y dulce felicidad.

Cuando apenas doblaba la esquina de la última callejuela que conducía al parque, Miguel se dejaba embriagar por el aroma de las castañas asadas... un aroma que reavivaba tanto sus recuerdos como sus glándulas salivares.

Después, se acercaba a la tan solicitada castañera. Ella era una silenciosa y siempre sonriente ancianita que parecía leer los pensamientos de quienes alli se acercaban...

Miguel esperaba su  turno, y  como siempre, día tras otro..., le pedía a la castañera dos docenas de castañas.

Seguidamente se sentaba en el mismo banco, cerquita del puesto de las castañas, para que de algún modo su calor y su deliciosa fragancia le acompañaran en aquellos largos 20 minutos en los que "algo" parecía transportarle lejos de allí.

Y como siempre... cuando se marchaba, cabizbajo y apostaría incluso que lloroso, ... una de las bolsitas de castañas, al parecer una de las 2 docenas, se quedaba intacta en un rinconcito del banco... y así día tras día.

Los fines de semana, aunque el despacho cerraba, le gustaba pasear cuando caía la tarde y el cierzo se abría paso hasta los huesos y ... hasta las almas rotas ... 

Era como si el frío helador congelara su pena o la volviera insensible al dolor ... y de este modo tan solo pudiera sentir paz, o tal vez vacío? Un vacío necesario y reparador, como una imprescindible tregua en una batalla sin fin ...

Esa tarde-noche la castañera estaba sola. No había nadie esperando por sus deliciosas y reconfortantes castañas... 

Se acercó al puestecillo y como siempre pidió sus 2 docenas de castañas. Y seguidamente y por primera vez en esas semanas... se decidió a entablar una pequeña conversación con la castañera. 

"-está usted muy sola hoy, dónde está la gente?. No me he cruzado con nadie en todo el parque y aquí tampoco hay ni un alma..."

La dulce ancianita sonrió y le dijo a Miguel ...  

- Pero hijo, en qué mundo vive usted? Hoy es víspera de los Reyes Magos y la gente a estas horas está, por descontado en la cabalgata.

- Pensé que las Navidades se habían terminado ya - contestó Miguel un tanto pesaroso y entristecido a la vez ... Ya sabe ... cuando uno trabaja mucho, se olvida del día en el que vive ...

La Castañera se limitó a sonreir como respuesta y a darle amablemente las castañas... 

Miguel se alejó un poquito para, como siempre, sentarse en el mismo banco. 
Cuando se disponía a ensimismarse en sus pensamientos, en su tristeza o en aquello que llenaba su mirada de sombras, se dio cuenta de que faltaban 12 castañas. 

Levantó la vista y la Castañera ya no estaba.... 
Y qué haría ahora? se comía esas 12 o las dejaría en el banco arrinconadas ... para "lo que fuera"??

Mientras volvía a esa "inesperada realidad" de "no poder hacer lo de siempre", alguien por detrás tocó su hombro.
Como era de esperar, se sobresaltó y se giró a una velocidad inusual en él en esos últimos tiempos.

SI. Era la Castañera. Y venía con un pequeño y calentito paquetito.

Se acercó por delante del banco esta vez, disculpándose por el sobresalto y cuando se disponía a entregarle la otra docena de castañas, de nuevo, sonriendo apaciblemente le dijo así:

-Hijo, por qué compra siempre 2 docenas de castañas, si tan solo se come una docena de ellas? y por qué siempre deja la otra en este banco... semi escondidas...?

Estaba claro que la anciana le había estado observando ... y eso, de algún modo, le hizo sentir un poquito más cálido su corazón. No estaba tan solo. No era invisible ... 

La dulce Castañera no parecía desistir en su empeño de escuchar lo que le había traído hasta Miguel, puesto que ni corta ni perezosa, se sentó a su lado antes de que a Miguel le diera tiempo a abrir su boca. Así que Miguel escarbó en algún lugar de su maltrecho corazón y comenzó a relatarle a la Castañera de este modo ...

"- Mis padres trabajaban muy duro durante la semana, pero siempre había un huequito a lo largo del día para venir al parque. 
En primavera y verano, después del cole y antes de hacer mis deberes...  a jugar un ratito a la pelota... o a aprender a andar en bici, o a perseguir patos, o ... ... 
Y en invierno, en días como hoy ... siempre veníamos a por castañas. 

Vivíamos en un barrio bastante alejado. Éramos muy pobres, pero papá y mamá siempre decían: 

"Hijo, siempre hay que cuidar de los que tienen menos, porque donde comen 3 pueden comer sin duda cuatro o más. 
Nosotros tenemos que dar gracias al cielo de que estamos sanos y que al menos trabajando los dos tú puedes ir al colegio y en la mesa no falta comida"
Y esto, señora Castañera, también implicaba que cuando veníamos a por castañas, comprábamos siempre unas poquitas más para compartir con algunos vecinos que adoraban las castañas pero que no podían permitirse lujo tal en aquellos tiempos. 

Comprábamos las castañas y volvíamos rapidamente a casa para que no se enfriaran. Y tocabamos a las puertas de algún vecino y nos escondíamos para que no vieran quienes les regalaban una "calentita e inesperada sonrisa " al menos por esa noche.

Así aprendí lo bonito que es compartir... y que poco siempre es mucho... 

Y estaba tan orgulloso y feliz de los padres que tenía que cuando ellos pusieron sus sueños en mi, para que consiguiera una carrera y fuera un hombre respetado y con unos buenos ingresos que me permitieran vivir bien y a la familia que yo formara, la verdad..  no puede ni quise negarme. 

Mi padre, porque era jardinero en una maravillosa casa de uno de los abogados más importantes de la ciudad, siempre soñó para mi, que yo fuera un gran abogado también... 

Para mi pobre padre la "buena vida" estaba asociada sin duda al hecho de ser abogado y vivir de ese modo tan cómodo y despreocupado. 

Tenía tantísima ilusión que allí estaba yo, estudiando Derecho, y por supuesto intentado ser el mejor estudiante para pagarles con creces tanto amor y dedicación. Eso si, teniendo muy en cuenta su otro deseo:
 " - ... pero no olvides que siempre tienes que ayudar al que no tenga, o al que lo necesite..."

Así me convertí en un prestigioso abogado, y conocí en la facultad una maravillosa mujer que durante muchos años hizo de mi casa un hogar, nuestro hogar. Nuestro y de nuestros hijos.

Yo trabajaba mucho, siempre tratando de complacer la memoria de mis padres y la vida y deseos de mi familia. Tanto tanto trabajé y tanto ayudé a los demás que al parecer descuidé a quienes me esperaban en casa. Al menos eso me dijo mi mujer hace 4 semanas cuando me dio en un sobre los papeles de un divorcio que me pilló del todo desprevenido y ... tristemente sorprendido ..

Al parecer, se marchó, con nuestros hijos, al extranjero, para darles una mejor educación, y ... con su nueva pareja
Cuándo sucedió todo esto que yo no me había enterado de nada?

En la casa se respiraba amor y respeto ... aunque ella alega que también un aburrimiento aterrador ... y una soledad lapidaria ...

Yo ... estoy perdido, señora Castañera... por eso me aferro, como puede ver, a mis mejores recuerdos... aquellos que nunca me confundieron ni causaron tristeza alguna... 
Y por ellos las castañas ... porque ellas ahora mismo donde nada parece tener sentido, me devuelven por minutos la alegría y el calor de un amor incondicional... el de mis padres que ya no están, pero a quienes siento más cerca que nunca... Qué curiosa es la vida, verdad??

Y las otras castañas, como puede imaginar ... son para que alguien que de verdad las necesite las encuentre y con ellas una cálida sonrisa perdida...

Sabe, señora castañera...? 
Si volviera a nacer haría las cosas de otra manera... porque ahora me siento tan vacío y sòlo.... porque no seguí mis sueños sino los de los demás... y sabe?? si no sigues tus sueños, cuando el mundo a tu alrededor desaparece... no te queda nada...

Si volviera a nacer le explicaría a mis padres, con todo mi amor... que lo que yo siempre quise ser es Jardinero... que soñaba con abrir una floristería... tener mi propio negocio y puede que luego, si las cosas iban bien... abrir otra para así demostrarles que sueños y futuro cierto pueden ser posibles juntos, que son totalmente compatibles ... y que al menos durante tu trayecto, mientras luchas por tu sueño... te aseguras que vas a ser al menos un poquito más feliz...

Si volviera a nacer... dedicaría más tiempo a mis niños. Lo hice. Lo prometo ... pero nunca les traje al parque a jugar... , y nunca vinimos a comprar castañas juntos ... 
Estaban tan ocupados los pobres aprendiendo a ser perfectos para "tener un buen futuro" que no compartí con ellos mi niñez ... me olvidé, ya ve, de lo más importante...

Si volviera a nacer ...."

La Castañera en ese mismo momento se levantó del frío banco y tomó la mano de Miguel ... y con la misma dulzura que hablaba a cada persona que se acercaba a su puestecillo a buscar un poquito de calor en forma de humeantes y deliciosas castañas ... le dijo de este modo:

"-Hijo... nacemos cada día... !! Es que aún no te has dado cuenta...?

Con el alba, se nos da una nueva oportunidad de comenzar, de enmendar, de reconducir nuestras vidas, de aprender más y mejor ... de  ilusionarnos de nuevo y de corregir errores o aquello que no nos gusta y nos hace infelices... 
... Cada día es una nueva oportunidad de volver a ser niños y de cumplir nuestros sueños.... 

... y no olvides, además, que siempre podrás encontrar un puestecillo de castañas al que llevar a tus hijos... allá donde estés ...

A qué estás esperando?!!
 Lamentarte no es el camino, sino desempolvar tus sueños y luchar por ellos."

La castañera depositó la bolsita de castañas en la mano de Miguel. Inexplicablemente seguían calentitas... y esta vez, el calor de las castañas y el de las palabras de la anciana fueron directamente a su alma que sentía, por primera vez en varias semanas la tibieza de la esperanza...

Levantó su vista para agradecer a la castañera ... su dulzura, su tiempo, sus palabras .... pero ella ya no estaba allí. 
Fue corriendo al puestecillo, para darle un gran abrazo y desearle una mágica Noche de Reyes ... pero el puestecillo estaba cerrado y es mas, había un cartel pegado en la puerta:

"Este puesto de castañas permanecerá cerrado 
hoy día 5 de Enero, 
víspera de Los Reyes Magos,
por la defunción de Margarita, 
nuestra querida castañera" 





"Si volviera a nacer"
by Nati Kaa Sánchez
en Christchurch a 13 de agosto de 2016


domingo, 7 de agosto de 2016

Domingos de Cuento: Ese amor ...






Ese amor...


"Ese amor que llegó sin avisar, 

que se impregna, que te invade, te desborda ...


Ese amor que aparece de la nada, nos envuelve, nos hechiza, nos transforma ...


Ese amor tan osado e  impaciente que persigue, que seduce y que te vence ...


Ese amor que te llena y te vacía, te destruye y te crea cada día ...


Ese amor que nos rompe los esquemas,

que libera y a la vez nos encadena ...


Ese amor que transforma la cordura... ... convirtiéndola en mil chispas de locura...


Ese amor imprescindible como el aire... tan vital,  tan intenso... y tan de nadie...


Ese Amor que nunca entiende de razones 

                                                                          ...pues la Razón nada entiende de pasiones"





(Domingos de Cuento recupera este poema que escribí en el 2014, porque el Amor sigue ahí, en todas partes, moviendo el mundo ... en el más dulce de los silencios ...

Feliz Domingo de Cuentos... con Amor ...!!)






Christchurch, Domingo 7 de Agosto de 2016
by Nati Kaa Sanchez. 

sábado, 30 de julio de 2016

Domingos de cuento ... "El contador de nubes"


Pensaban que Perico era el tonto del pueblo ... porque "siempre estaba en las nubes".
Desde pequeño, en la escuela, no prestaba mucha atención. En casa "no estaba a lo que estaba" y por ello pensaban que el pobre Perico era tonto.

Los domingos iba religiosamente con la familia a misa ... pero cuántas veces, de repente, en medio del sermón de Don Eusebio, se levantaba de su banco y salía corriendo "sin ton ni son"...

Nadie se sentía ofendido, nadie se molestaba ni se sentía aludido ni herido con su comportamiento ... "porque como era tonto el pobrecito..."

Era el pequeño de siete hermanos, todos varones y su "santa madre que dios la tenga en su gloria" repetían unos y otros como plegaria al referirse a ella, había fallecido durante un difícil parto dando a luz a Perico.
Por esto también todos le tenían más compasión al "pobre Perico"...

Su padre, hombre tan bueno como tosco, a penas dirigía palabras de cariño a sus muchachos porque le habían enseñado a fuego, que un hombre, el "hombre de la casa" tenía que proveer, tenía que trabajar hasta la extenuación para que no les faltara nada a los suyos. Pero nada le dijeron de caricias y ternura.
La tía Aurora había sido la "madre suplente" cuando su esposa murió y en ella debió delegar toda muestra de cariño a sus hijos.

El tiempo pasaba y los muchachos se hacían grandes y buenos trabajadores. Perico... qué hacer con el pobre Perico....??!!

 Cuando el muchacho a veces soltaba alguna palabra, sorprendiendo a los presentes, al final no dejaba de ser más que el acontecimiento del día. Sin más. Sin trascendencia alguna. 
"Perico ha hablado"!! " ... ay ... el pobre, a veces tiene momentos de lucidez... Pobre angelito de Dios"

Perico se pasaba las horas muertas contemplando el firmamento, de día y de noche. 
Estuviera donde estuviera, se quedaba embelesado con "lo que fuera que allí veía"

Unos pensaban que la razón por la que se le iban las horas mirando al firmamento debía ser que cuando preguntaba por su madre en esos momentos supuestos de lucidez, todos le respondían del mismo modo: Mi querido niño, tu mamá está en el Cielo y desde allí te cuida y te quiere..."

Otros decían que simplemente estaba "bobo" y que por ello y no más, seguro que se pasaba las horas muertas viendo pasar las nubes, ... o "contándolas tal vez", reían otros.

Pero dicen los viejos del lugar que un día, en medio del sermón del domingo, cuando Don Eusebio hablaba de que todos "venimos al mundo con alguna misión y que poco a poco descubrimos a través de nuestra vocación o de nuestros gustos o habilidades cúal será nuestro cometido en esta vida, para nuestra familia y para la comunidad ... en ese mismo momento que el párroco decía estas ultimas palabras, comentan que Perico se levantó como hacía tantas veces para salir corriendo pero que esa vez se mantuvo en su sitio y que alzó la voz:

Don Eusebio, y cuál cree usted que es mi misión en esta vida?
Toda la iglesia en pleno se giró hacia él, entre el asombro unos y la risa otros.
Y una voz que por supuesto que no dio la cara, dijo en tono "distorsionado"- "Tú ya sabes tu misión, eres El Contador de nubes!!! Cuántas has contado esta mañana?? jajajajaja-"

Abrumado, avergonzado, se volvió a sentar, esta vez con la cabeza gacha y así se mantuvo los 20 minutos que restaban al servicio de ese domingo.

Después de misa Perico desapareció. No fue a casa a comer y era la primera vez en sus 15 años que Perico no seguía su normal rutina y desaparecía.
Durante la comida esta vez si que se habló de algo más que de la "faena por hacer" y de la cosecha que sembrar o recoger, o de los problemas de maquinarias, o de las vacunaciones de los animales...
Ese día se habló de sentimientos, se habló de Perico, todos empezaron a plantearse lo poco que sabían de él. Y de lo sorprendidos que estaban de que no sólo hubiera seguido el sermón. De hecho era obvio que lo había entendido y que además se preocupaba por su papel en esta vida.
Y si su propia familia también había metido desde pequeño a Perico en el cajón de "lo perdido" de aquello "sin remedio" y no habían vuelto a revisar aquel cajón nunca más. Habían dado por supuesto que tenía algún tipo de "retraso" y punto.

Ese día, durante la comida todos por primera vez hablaron de Perico y de ese mundo que parecía hermético, solitario lo llamaban ellos, y se preguntaban si habrían juzgado a la ligera el estado mental del pequeño de la familia recluyéndole a la falta de interés que todos mostraban hacia su supuesto estado.
Todos le querían. Las palmaditas en la espalda o las sonrisas de complicidad hacia él nunca le faltaban, pero en estos 15 años de vida nadie se había molestado en intentar tener una conversación con él.
Perico siempre estaba ... como ausente. Siempre en silencio, pero lo que todos desconocían es que a veces las cosas no son lo que parecen.

Hermanos y padre se apenaban sobre manera por haber presupuesto algo tan crucial y haber condenado así, tantas veces a un silencio probablemente innecesario a Perico. No estaban seguros. Tal vez si ... o tal vez no. Pero estaba claro que en cuanto Perico regresara a casa había que tener una conversación con él.

Perico no regresó esa noche. Ni la siguiente. Comentan que tardó en volver a su hogar más de una semana... Y cuando lo hizo no quiso desvelar a nadie dónde había estado ni por qué tantos días sin volver a casa.
Tan solo se dirigió a su padre y le dijo:
- Padre, he vuelto porque he visto en las nubes ... que la tierra va a temblar. Mire! esas nubes que se han formado sobre la colina no son nubes comunes, fíjese bien. Aparecieron de la nada, de forma repentina y tienen forma de linea que se pierde en el horizonte. Son nubes formadas por condensación subterránea sometidas a alta presión...
- Hijo, de qué cáspitas estás hablando?!!. 
Las nubes son todas nubes, de lluvia y esta tierra no ha temblado en cientos de años. 
... ... Siento mucho no haber sido un buen padre para ti y no haber tratado de comprenderte y escucharte. Las cosas van a cambiar si tú quieres hijo, pero no tienes por qué venir inventando estas historias sobre nubes tan solo porque alguien dijo que tú misión en esta vida era ocuparte o contar las nubes. No escuches a la gente hijo. NO todos son buenos...

Pero Perico... una vez más, salió corriendo, como hacía tantas veces y esta vez tenía muy claro a dónde iba. El maestro le escucharía. Era un hombre de estudios y le entendería.

Perico llegó a la escuela e intentó por todos los medios que el maestro no le acribillara a preguntas y que escuchara lo que tenía que decirle. Pero no lo hizo. A duras penas le dejó explicarse. Nadie podía evitar cuando estaban en frente de él, ver al Pobrecito tonto del pueblo... y en ese pensamiento o juicio se perdían y ni siquiera podían escuchar al mismo tiempo.

Tampoco le escuchó el alcalde. Y el cura .... creyó que algún maligno se había apoderado de la pobre y débil alma del pobre Perico condenado a la desgracia desde su nacimiento...


El muchacho desesperado se alejó del pueblo esperando ser el tonto que todos creían y esperando estar equivocado por completo en sus predicciones... 
Pero no lo estuvo. 
Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió la pequeña aldea donde Perico creció y aunque afortunadamente no hubo que lamentar vidas, todas las casas, establos, la iglesia y todo lo que estaba en pie se deshizo como papilla. 
Por suerte cuando las gentes del pueblo sintieron los primeros temblores salieron de aquellas casitas tan frágiles, tan rápido como pudieron y la desgracia no lo fue tanto...

A partir de aquel día se fraguó una bonita leyenda en la aldea que hablaba de cómo hubo un "Contador de nubes" que creció en aquellos lugares y que permaneció en silencio toda su vida ... hasta que su "misión" vino a por él ... Lástima que los prejuicios de los habitantes hicieron que nadie le creyera ... y de este modo fue como perdieron  para siempre su "Contador de nubes" ... sin llegar nunca a saber quién fue realmente Perico.






Las nubes que podrían predecir terremotos: 

http://www.abc.es/ciencia/abci-peculiares-nubes-podrian-predecir-terremotos-201601272316_noticia.html








Christchurch, New Zealand a 31 de Julio de 2016
by Nati Kaa Sánchez
Domingos de Cuento

miércoles, 27 de julio de 2016

just ... GRACIAS!!







GRACIAS!!!

Me he vuelto a emocionar. La verdad es que no tengo palabras ...
De verdad ... Muchas gracias!!
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Qué puedo hacer yo para  agradeceros vuestro cariño?

Me gustaría saber algo más de cada uno de vosotros y de vosotras ... para agradeceros de un modo personal que sigáis acompañándome desde hace ya casi 2 años!!... 

tal vez con un cuento personalizado??

Os espero!! 

este es mi email: natikaa@me.com




Christchurch, New Zealand a 24 de Julio 2016