Capítulo 1:
"Cuando Nerea encontró a Sara"
Ambas gobernaban con una destreza inusual para su edad, las imponentes naves de la impredecible y huracanada adolescencia.
Las dos vivían, casualmente, a pocas calles de la pequeña playa que arañaba la parte vieja de su ciudad.
Era una playita "no muy bien cuidada" y por tanto no era, desde luego, la preferida de los miles de turistas que llegaban cada año, en cualquier mes, a visitar la bonita y pintoresca villa.
La otra playa era inmensa, impresionantemente bien cuidada y con las mejores prestaciones, accesos y facilidades posibles. Por todo ello hondeaba en un lugar privilegiado de esta, una flamante y bien merecida bandera azul que la incluía dentro de las mejores playas de Europa.
Para los "locales" el hecho de que su pequeña playita no estuviera en el punto de mira de los turistas, era una maravillosa ventaja... casi podían disfrutarla para ellos solos, casi ... en exclusiva!!
Y fue allí, en La Playita, en una asfixiantemente calurosa tarde de agosto, donde Sara y Nerea se conocieron. Era un 13 de agosto. Lo recuerdo perfectamente porque era... y sigue siendo el día del cumpleaños de Sara.
Nerea se encontraba en la playa bajo una enorme y raída sombrilla.
Adoraba el mar.
Sentía verdadera fascinación por él... y ... por ello cualquier excusa era buena, en cualquier época del año y a cualquier hora del día, para acercarse a él y dejarse inspirar y acunar por su ronroneo... Pero eso sí... el "rollo bikini", como Nerea solía decir ... no iba con ella.
Podía hacer un calor infernal, que ella jamás iba a la playa en bikini...
Por eso mismo "simplemente pasaba de ir", cuando la playa se encontraba masificada, porque no le apetecía ni "dar la nota" ni tampoco dar explicaciones.
Se quejaba de que: "por el simple hecho de ser adolescente, parecía que todo lo que hicieran o dejaran de hacer estuviera mal y se convirtiera en tema de polémica, ... así que era mejor no dar que hablar".
Y así, partiendo de esta premisa, se limitaba a visitar su lugar preferido, el mar, cuando sabía que podía sentirse a gusto del todo cerca de él.
Como aquella tarde el pronóstico del tiempo era inequívoco: galerna!!, la playita estaba prácticamente desierta.
Por un lado, el inusual calor rondando los 40 grados, algo que los vecinos ni estaban acostumbrados ni disfrutaban, y por otra parte, la tormenta que ese exagerado calor prometía , hicieron que tan solo un par de paseantes con sus perrotes y Nerea, se encontraran en ese momento en la Playita.
Bajo la sombrilla, Nerea, sentada "a lo indio", arrugaba un largo vestido de tipo ibicenco.
Estaba rodeada de montones de folios con diferentes bocetos y por supuesto que su "cuaderno de ideas" siempre le acompañaba ... porque su cabeza era como un géiser despidiendo mil ideas por segundo...
De repente, y al son del primer ronco y cavernoso trueno, los pocos paseantes que quedaban en la playa fueron desapareciendo. Corrían hacia cubierto.
La temperatura descendió tan rápida y tan bruscamente que la lluvia no se hizo esperar.
Llegó en forma de tupida, densa, ruidosa y galopante cortina de agua. Como cataratas pendiendo tan solo de las nubes, barrían a su paso todo lo que hallaban en su camino.
Nerea no quería perderse aquel espectáculo de la madre naturaleza y tras guardar entre su vestido y su cuerpo, su portafolios con los bocetos y demás, cerró la sombrilla para que no saliera volando y se atrincheró contra el muro y su hamaca.
Qué gracia!! al otro extremo de la playita, le pareció ver a otra persona haciendo algo similar... para no perderse "la tormenta em primera fila".
Jajajaja, pensó!! no soy la única loca de playa!!-
Cuando el viento se fue calmando y se llevó la lluvia con él, Nerea, calada hasta los huesos y feliz hasta la médula, se dirigió, guiada por la curiosidad y por el civismo a comprobar si la otra "valiente o loca persona" se encontraba bien.
Al llegar a su lado, se encontró con alguien totalmente rebozadao en arena y agua, el ceño fruncido y ... a punto de explotar en ... ... colerá??? ... ...
En el momento que parecía que iba a ponerse a gritar con un monumental cabreo, ... su semblante "giró unos ... 180 grados" y soltó una risotada más estruendosa que la misma tormenta que acababa de evaporarse ....
-Jajajajajajajajaja!!!! Cómo me vea mi madre así!!!! jajajajajaja- decía aquella persona-croqueta sin parar de reir ...
y asi, sin parar de reir, se presentó a Nerea:
-Hola, me llamo Sara y tú?
- yo soy Nerea .... Encantada!!
- y ... yo estaré más encantada aún de saber qué haces aquí, en medio de una tempestad. - Respondió de nuevo Sara sin dejar de sonreír ...
- hmmmm, me temo que no lo puedo evitar - dijo Nerea comenzando a reír también - creo que tengo alma de pirata!!
En ese mismo momento Sara , sorprendida e incrédula, sacó de su bolsillo un amarillento "mapa del tesoro" y una pequeña y antigua brújula cubierta por una tapa nacarada y con pequeñas incrustaciones...
_ Es mi cumpleaños - comentó Sara un tanto abstraída y pesarosa - y estos, los regalos de quien mejor me conoce, bueno quien mejor ... me conocía ... hasta hace 1 mes ...
Me llamaba "mi pequeño grumete" mientras me acompañaba con sus relatos de piratas y de tesoros por encontrar cada noche al arroparme para ir a dormir...
- Qué curioso! - observó Nerea - Parecemos dos piratas de "tierra adentro" que se "re-encuentran" tras una tempestad!! jajajajaja... Ah, y ... por cierto, felicidades!!....
.... ... ... ... ...
Y fué de este modo, entre risas y una tormenta fue como Nerea encontró a Sara...
y fue así como se fue fraguando aquella "Historia de Piratas" ...
Domingos de Cuento
"Una Historia de Piratas"
-Primera parte :
"Cuando Nerea encontró a Sara"
by Nati Kaa Sanchez
Christchurch, 28 de Agosto de 2016



