Capítulo 2:
"Cuando Nerea perdió a Sara"

Aquel día nació una mágica amistad, de esas que parecen predestinadas a "durar para siempre"...
Entre risas y complicidad se pasaron horas y horas hablando, como si necesitaran ponerse al día de toda una (adolescente) vida sin haber coincidido.
Lo primero que hicieron fue resolver una mutua duda: Y tú qué haces aquí en un día como hoy?
Nerea comenzó, ... mirando al punto más remoto en el horizonte donde el mar se convertía tan solo en una suave linea que se disipaba por momentos...
-"Hace unos meses que procuro no estar en casa cuando mi padre llega de trabajar, inventando cualquier excusa...
Sabes? estoy muy cansada de sus discusiones, de sus faltas de respeto, de sus insultos, de sus gritos y del ambiente enrarecido y frío en el que mi casa se ha convertido últimamente...
Mis padres son muy buena gente... ... pero por separado.
En serio, no se por qué la gente que no se aguanta o no se entiende ... se empeña en seguir conviviendo.
Ellos dicen que lo hacen por mi, porque merezco una familia... y no tienen ni idea de que lo que realmente necesito es que se respeten y no se hagan más daño. Si algo merezco, o al menos quiero, es un hogar en paz del que no tenga que desaparecer...
Estoy segura de que todos seríamos más felices si ellos "no tuvieran que seguir juntos por mi".
Sara entendió el largo silencio final de Nerea como su turno de comenzar a explicar por qué también ella, en plena galerna, se encontraba en la playa.
"- como te dije antes, hoy es mi cumpleaños. -relató Sara con naturalidad y cierto tono de resignación-
Al llegar a casa después del Conservatorio, me he encontrado con una gran fiesta ...
Si, lo se, puede parecer genial y encantador ... pero te aseguro que no conocía a la mayoría de toda aquella gente.
Estoy tan segura de que mis padres olvidaron mi cumpleaños... porque no es la primera vez que esto ocurre..., y creo que no me equivoco si pienso que tenían esta cena programada desde hacía mucho tiempo con esos amigos y compañeros de trabajo... y qué ha ocurrido entonces? pues que seguramente Aldara, nuestra asistenta, en algún momento de la semana, les habrà recordado a mis padres el día que es hoy. Y ellos se habrán visto un tanto obligados a dar un pequeño giro a su propia fiesta... Estoy del todo segura.
Aldara, a decir verdad es quien me ha criado, me refiero desde el punto de vista emocional y de cariño. Mis padres son médicos los dos y tienen unos horarios imposibles entre guardias y sus consultas privadas.
Nunca supe por qué me tuvieron. Creo que soy lo único que no encaja en sus organizadas y perfectas vidas. Ellos se quieren y tienen una conexión y complicidad muy especial, envidiable diría yo... una perfecta armonía en la que yo siento que ... ... simplemente no encajo.
"No me falta de nada en casa"... podría pensar cualquiera. Tengo lo mejor de todo: mejores colegios, mejores y exclusivas ropas (si yo quisiera), clubes deportivos, vacaciones en el extranjero, tecnología, libros, música... una motocicleta ... TODO, excepto ese sentimiento de calor, de ternura, de sentirte un poquito el centro de sus miradas y de sus caricias ... el centro de unos besos y unas sonrisas que lamentablemente casi nunca llegan ...
Mi abuelo paterno es mi persona favorita ... Él ha sido mi compañero de juegos y mi fuente de besos y de abrazos... y de risas. Siempre se las ingenia para, allá donde esté, hacer que mis días sean especiales... sobre todo mis cumpleaños!!
Perdona que haya dicho antes "quien mejor me conocía hasta hoy" en tono de reproche. Mi abuelo se ha marchado a vivir a Italia y por un momento, que dura ya varios meses, pretendía un enfado hacia él que no me creo ni yo misma.
Se que ha tenido que marcharse y que no es su culpa sino trabajo... pero no he podido dejar de sentirme abandonada de algún modo y por ello mis palabras.
Y ya ves, él, ausente fisicamente ... y ha sido el único al que he sentido cerca en medio de "mi supuesta fiesta de cumpleaños".
La cena ha sido totalmente una cena convencional en la que tan solo se escuchaban términos medicos y avances tecnológicos, tan sólo en un momento, llegando al postre, Aldara ha apagado las luces y se disponía a traer, estoy segura "mi tarta" con sus ridículas velitas ... Y la verdad, ahí ya no he podido más... y me he marchado, arropada por la momentánea oscuridad y por el desacompasado sonido de voces cantando un "cumpleaños feliz" que no sentían en absoluto...
Imagino que al encender la luz y ver que yo no estaba allí, mamá habrá comentado en voz alta... "disculpen a Sara, por favor, ya saben, adolescentes...." y ... por supuesto, en microcentésimas de segundo todos se habrán olvidado de mi y de mi "desplante" y se habrán vuelto a concentrar en sus conversaciones y en la cena que disfrutaban...
Y aquí estoy ... tratando de que una galerna, que un viento huracanado y una fuerte lluvia despierte mi alma insensible tantas veces..."
Tras esta charla, tras aquellas confidencias, aquellas risas y alguna que otra lágrima... vinieron muchas muchas más.
Sara encontró en Nerea la mejor confidente, la mejor amiga, y Sara ... del mismo modo no se podía creer del todo, lo maravilloso que es sentir afecto verdadero de alguien que la quería y aceptaba tal y como era. Alguien para quien no era transparente ...
Fueron las mejores camaradas. Procuraban verse cada dia al salir de sus respectivos colegio e instituto, o del conservatorio donde ambas estudiaban. Nerea piano, Sara saxofón.
Comenzaron a ir de vacaciones juntas. A veces con los padres de Sara, otras a casa del pueblo de los abuelos de Nerea. Hablaban, reían, cantaban, bailaban, conocían nuevas amigos
Ambas, cada vez que sentían encontrarse a la deriva emocional en aquella adolescencia que magnificaba todo tantas veces y que las hacía sentir con mayúsculas... encontraban en aquella isla del tesoro llamada Amistad, en aquel paradisíaco oasis... unos sentimientos que no desgastan, un calor, un cariño, una lealtad y una complicidad que tan solo llena y enriquece y que no hizo otra cosa que llevar a ambas una y otra vez a buen puerto sus adolescentes vidas. y al calor de esa amistad cualquier tempestad remitía y la vuelta a puerto resultaba cálida y segura...
Nerea y Sara surcaron juntas los traicioneros mares del primer amor, "aquel chico de sus sueños o de sus pesadillas" como ellas decían, y que, por supuesto les robaría tanto el corazón como la concentración, el sueño ... y no pocas lágrimas... porque, la verdad... por muy capitán que seas de tu propio navío... existen "tormentas perfectas" que te agitan tanto el alma que pueden incluso arrastrarte hasta la profundidad del océano ... y no dejarte salir de allí nunca más...
Tuvieron, como no, que enfrentarse también a inesperados maremotos... cuando los problemas de Nerea en casa comenzaron a provocar que su corazón hiciera aguas una y otra vez, o ... cuando los padres de Sara, tomaron la decisión, por supuesto sin consultar con ella, de enviarla a estudiar al extranjero por dos años... Cosa que jamás ocurrió, puesto que el pequeño grumete Sara, sin que sus padres se hubieran dado cuenta, se había convertido en esos pocos meses, en una joven capitán capaz de gobernar la nave de sus sentimientos, de sus prioridades y de sus decisiones hasta el punto de no permitir nunca más un abordaje de tal envergadura como sus padres pretendían.
Vivieron juntas tantas aventuras... Observaban con profundo ensimismamiento y admiración las estrellas en el firmamento en quellas noches despejadas,... pretendiendo descubrir en ellas nuevos caminos, o nuevos destinos escritos en estas... o incluso cuántas veces... sintiéndose "bichos extraños en el mundo en el que les había tocado vivir" imaginando y soñando que provenían de alguna de esas bellas e inalcanzables estrellas a las que, algún día, su imponente aunque maltrecho buque las devolvería en un viaje sin retorno.
Surcaron tantos mares juntas, se hicieron tan fuertes y tan diestras, que incluso fueron capaces de rescatar algunos supervivientes malheridos que se encontraban en el camino, naufragando por aquellos mares...
Descubrieron lo maravilloso que es experimentar que hay amor sin dolor... confianza y fidelidad sin traición, al menos eso pensaban en aquel momento...
Experimentaron lo increíble que es poderte comunicar tan solo con las miradas, o incluso sin necesidad de estas, porque cuando la conexión es tal, a veces, incluso te sientes como si escucharas pensar al otro y te anticiparas incluso a sus palabras o sus deseos
Pero hubo un día, que Nerea decidió zarpar a unos mares desconocidos e inciertos escapando de los vendavales que azotaban su vida desde hacía tanto... y todo cambió ...
La adolescencia se había perdido ya en un no muy lejano horizonte.
Sara y Nerea comenzaban ese año su andadura en la universidad cuando, a la par, en el universo paralelo de la "otra vida de Nerea"= su casa, el hielo había invadido sin piedad cada rincón del hogar. Su madre sumida en una profunda depresión arrastraba con chantajes emocionales a su hija a chocar contra sus propias rocas, errores, dolores, miedos, desarreglos alimentarios, rencores...
Impotente, perdida, devastada, vacía y cansada hasta la extenuación por tener que gobernar ademas de su barco, la nave a la deriva y haciendo aguas de una madre que no se dejaba ayudar ... y que se limitaba tan solo a autodestruirse y embestir durante su propio naufragio contra las naves cercanas... es decir contra la única que era tal, la de su hija... cortó la cadena de su ancla y se entregó a la suerte del oleaje ...
Y fue de este modo, como Nerea, víctima de una andadura que no era la suya... tomó un rumbo equivocado. Al menos así es como constaría en su cuaderno de bitácora años más tarde...
Dejó la universidad después del primer mes.
Comenzó a trabajar en "lo que pudo" y decidió que se había enamorado de un compañero de su trabajo que bebía los vientos por ella y que la pidió matrimonio en apenas unos meses.
Se casó con él centrándose en esa vida nueva que halló en ese nuevo puerto donde abandonaría su navío... y curiosamente fue este del único modo que su madre comenzaría a achicar agua de su destruido barco presintiendo que muy pronto, cuando fuera consciente de su gran error, su hija la necesitaría mas que nunca.
Y fue así como Nerea perdió a Sara.
Por qué?
Porque Nerea desgastada por tantas mareas bravas y tormentas a descubierto se sentía a la deriva a pesar de estar dirigiendo a nuevos rumbos su vida.
Porque en su torpeza emocional no fue empática tomando decisiones. Nublada por su velo de dolor, cuando supo que Sara tenía un encantador grupo de amigas y amigos en la universidad, pensó que Sara ya no la necesitaría y que era mejor, cortar las cadenas que las unían... para no arrastrarla con ella.
Dejó de quedar con Sara, y también lo hizo porque en lo mas secreto de su corazón sentía como puñales de hielo que su mejor amiga del alma no se diera cuenta del por qué de su comportamiento y no viniera a socorrerla...
Y Sara por su lado, ante la supuesta indiferencia y desapego de Nerea, alejándose más y más de ella cada vez, volvió a replegarse en su concha, aquella que la había protegido sus sentimientos antes de encontrar a Nerea en aquella tarde de galerna en aquella playita llena de esperanza y de sonrisas.
Nerea se abandonó a la tempestad, sintiéndose más sola e incomprendida que nunca.
Sara nunca entendió esa frialdad por parte de su gran amiga y confidente... y también para no sufrir más decidió cerrar capítulo y desplegó sus velas hacia un futuro que a pesar de todo parecía prometedor...
La vida dio muchas vueltas y en muchos años tan solo coincidirían una vez más... Sara no entendió la ilusión con la que Nerea se acercó hasta ella con intención de abrazarla y dio un paso para atrás. Se mostró fría e indiferente como tan solo el dolor de quien quiso con toda su alma y fue herido puede hacer...
Hasta ese momento Nerea no fue consciente de la realidad. De cuanto la quería, de como la echaba de menos. Seguía anclada en un estúpido convencimiento, el convencimiento de que cuando dos personas se quieren, la vida de un modo u otro volverá a unirlas y todas las circunstancias y razones serán menos que unas cuantas gotas en
una inmensa pleamar...
La vida no es así ... cada uno luchamos nuestras propias batallas. Las balas, los cañonazos, las espadas provocan diferentes daños en cada persona y hay heridas que tardan vidas en curarse...
Nunca más volvieron a verse, pero desde aquel día, cada 13 de agosto, Nerea, año tras año, se acerca a la playita y con todo su amor y esperanza arroja al mar una botella con un trocito de su corazón como mensaje... por si algún día Sara lo leyera ...
Domingos de Cuento,
Una historia de Piratas:
"Cuando Nerea perdió a Sara"
by
Nati Kaa Sanchez
Christchurch, domingo 25 de septiembre 2016
