... me costó alcanzarla, porque mis propios pensamientos me entorpecían. Me debatía entre si hacía bien al seguirla o no. Y por ello paraba y reanudaba la marcha tantas veces como segundos pasaban...
Pero siempre manteniendo el contacto visual, todo el tiempo, y sin dejar que se alejara demasiado.
Algo me decía que no podía de ningún modo, permitir que cualquiera que estuviera en ese estado de abatimiento y congoja no tuviera (si así lo aceptaba sin presión alguna) un hombro sobre el que llorar o un simple y sincero reconfortante abrazo.
Al final la alcancé porque fue ella la que frenó en seco su marcha, sabiendo que "alguien" estaba siguiendo sus pasos. Se giró con la decisión de un abatido vendaval y esperó a que yo estuviera lo suficientemente cerca para decirme lo siguiente:
- "por favor, déjame en paz. Simplemente tengo un mal día ... o una mala temporada. Eso es todo. No hay nada que puedas hacer. ni tú ni nadie. Por favor no compliques las cosas ..."
Y todo esto lo decían unos ojos vacíos y sin vida, una boca que agonizaba un cariño que necesitaba tanto como lo rechazaba. Lo ví claro cuando intenté acariciar su hombro en mi humilde afán de tranquilizarla y de que sintiera mi calor amigo y humano cerca. Su reacción de sorpresa y miedo a ser tocada me lo dijo.
Tan sólo intentaba acariciarla para transmitirle paz, seguridad, amistad ... o todo aquello que cualquier sincera caricia transmite... al mismo tiempo que le decía:
- no quiero molestarte, ni complicar tu vida, ni agobiarte. Sólo quiero que sepas que no estás sola. de hecho nadie lo está. Siempre hay unos ojos pendientes de nosotros, puede que en silencio, puede que sin que nos demos cuenta... pero siempre somos importantes para alguien. Para mucha gente.
Para mi Tú lo eres. Siempre te he admirado en silencio. Tu sonrisa y tu desparpajo me ayudaron tanto a superar muchos de mis complejos...
Hacías tan fácil todo. Todo parecía sencillo cuando hablabas y cuando reías. Eras tan natural, tan honesta ... tu risa tan sincera y tus ganas siempre de ayudar y de ser parte de todo ...
No se qué te ocurre, pero todo tiene solución en esta vida. Y me gustaría tanto ver, de nuevo aquella energía, aquella ilusión por todo y esa vida en tus ojos!!
Tienes que tenerla en algún rinconcito dentro de ti porque es parte de tu esencia...
Me gustaría que llegáramos a ser amigas.
No se ... aquí me tienes. Tan solo no lo olvides..."
Tuve que detener mis palabras porque sus ojos se llenaron aún más de unas lágrimas de angustia y desesperación ... Como si el hecho de haber tocado su alma, hubiera despertado esta ... y dadas sus circunstancias (posiblemente) debía ser mucho más llevadero "sobrevivir" cuando tu estado gris no te recuerda que tu alma y tu espíritu tienen miles de colores y matices ...
Siendo gris, no tenía que preocuparse de cuidar su maravilloso interior. Tan solo de intentar sobrevivir. Tan sólo un día más ... y tan sólo por la única razón que seguramente la mantenía viva, o luchando, su hijo.
Su respiración entrecortada por las lágrimas, los suspiros y los gemidos a penas le permitía elevar una voz que se ahogaba en su interior ... Pero aún así logré entender lo suficiente: "vete por favor, vete ..."
Cabizbaja, aturdida, vacía, confundida, culpable ... abatida ... volví sobre mis pasos, y me dirigí directamente a mi puesto de trabajo. Tendría que disculparme por llegar tarde, pero lo siento, en esta vida las personas son más importantes que todo lo demás ... el resto puede ( y debería) esperar...
Al llegar a mi oficina, mi compañera que me había visto salir corriendo detrás de María me "tranquilizó": No te preocupes, nadie se ha dado cuenta de que faltabas... Has hablado con María? Te ha dicho algo? Estaba bien...?
Mientras mi compañera seguía enumerando una y cientos de preguntas a cerca de María, un escalofrío recorrió mi espalda... Pensé que era culpa de la impotencia y frustración que sentía por no poder ayudar a otro ser humano a "superar", o solucionar, o mejorar... lo que aparentemente estaba destrozando su vida... o por no haber podido al menos conseguir que se sintiera un poquito mejor.
Intenté concentrarme en mi trabajo, pero resultaba imposible... Imágenes de María en nuestra época de estudiantes venían una y otra vez a mi cabeza. Sonrisas, canciones, discursos de fin de curso, conciertos solitas en el conservatorio... Dónde había quedado todo eso...?
La vida no es fácil. A veces resulta "jodidamente dura", y perdonadme la expresión ... pero hasta el punto de convertirnos en muertos vivientes?? Consumidos, tristes, etéreos y mates. Vacíos y sin más meta que sobrevivir al menos un día más ... porque alguien depende de nosotros ...
La jornada se terminó. Yo no quería ir a casa. No podía encerrarme entre cuatro paredes, como fiera enjaulada cuando alguien a quien tenía un cariño especial parecía estar agonizando en vida ...
Pasee por las invernales calles de mi ciudad durante varias horas, observando a cada persona que se cruzaba en mi camino... y a los que se encontraban al otro lado de un escaparate, de una luna de un bar o cafeteria, esperando al metro, al autobús... a la puerta de un cine... a todos ... Intentaba ver, sentir, si las personas que "me rodeaban" era suficientemente felices. Intenté contar las sonrisas de mayores y pequeños ... y la verdad es que podía ser que el frío de la noche no fuera muy inspirador para la "aparente felicidad", o que las noches son más de recogimiento que de risas? pero tuve una sensación de tristeza arropando mis pensamientos... cuando parecía haber llegado a la conclusión de que mi ciudad sonreía poquito ...
En cada rostro quería ver a María para poder comparar y entender cada reacción que estos pocos meses llevaba viendo de ella. Quería ayudarla. Este mundo necesitaba su bonita energía y su luz ... El que tuvo retuvo dice siempre mi sabia Mamita ... Ayudaríamos a que toda esa luz volviera ... Quería convencerme de ello...
Era ya muy tarde y ni el cansancio que sentía, ni el frío helador que cortaba mi cara me dejaban pensar con claridad ...
Mañana será otro día, me dije a mi misma mientras pasaba delante del portal de María de vuelta a mi casa ... Miré hacia uno de los pisos, ya que no sabía en cual vivía y susurré a media voz: Hasta mañana amiga!! Sea lo que sea que te esté ocurriendo ... lo vamos a conseguir, volverás a sonreír ..."
María se fue una mañana (parte III)
by Nati Kaa Sanchez
Christchurch New Zealand a 5 de marzo de 2016


Tontamente he comenzado a leer estos capítulos, no sé si estás escribiendo tú, pero tienen un buen fondo, me gusta la trama.
ResponderEliminarEspero que los sigas enviando.
Saludos
Hola Marisa !!
ResponderEliminarSi ... los estoy escribiendo yo, y pretendía ser mi humilde homenaje y un tributo a la vez, a todas las mujeres... y en especial a cada silenciosa "María" .
Quería hacer coincidir el final con el día 8 de marzo ... pero pensé, no es necesario, y mejor así, porque cada día es el día de la mujer ... Porque está en nuestra esencia, en nuestros genes dar la vida y no solamente cuando traemos un ser a este mundo...
Gracias Marisa, espero que te siga gustando cuando hayas leído la historia completa. Un abrazo.
Nati